The Demon, ese sucio bastardo amarillo del infierno
Bajo este epígrafe quiero comentar brevemente la vida y obra de uno de los personajes secundarios que más me gustan del universo DC. Se trata de Etrigan (o Demon), el sanguinario, cruel y de tendencias violentas (la mayor parte del tiempo) demonio rimador que ha demostrado su talento en numerosas colecciones de DC y que en ocasiones ha disfrutado de cabecera propia. Posee cualidades físicas y habilidades sensoriales sobrehumanas, capacidad de regeneración, poderes mágicos, precognición, telepatía, inmortalidad (relativamente, porque como escribió alguien hace ya mucho tiempo “con el paso del tiempo incluso la muerte puede morir”) y es capaz de lanzar llamas de fuego místico. Menudo pájaro está hecho.
Creado en 1972 por la leyenda Jack Kirby, es un personaje muy utilizado en otras colecciones en las que, a pesar de su evidente maldad (que trata de demostrar cada vez que le dejan), se le puede ver como aliado de superhéroes, aunque más por culpa de su vinculo con el humano Jason Blood que por voluntad propia (y en ocasiones por interés). Sus destinos se encontraron en el año 560 d.C. Merlín, medio hermano de Etrigan por parte de padre (Belial, uno de los tres regentes del infierno) y responsable de mantener a raya a Etrigan, convoca a este para que le ayude a combatir a Morgana, que intenta derrocar al Rey Arturo y poner en su lugar a Mordred. Pero Arturo cae y Morgana se impone. Derrotado y resentido, Merlín ata las almas de Etrigan y Jason Blood, al primero por tocarle constantemente los cojones y el peligro que supone y al segundo por ayudar a Morgana a derrotarle. De está manera sus vidas quedan unidas para siempre. Al unirse, Jason enloqueció, despedazando a su familia en cientos de trocitos. Durante siglos Jason Blood amasa una gran fortuna ayudado por las frecuentes liberaciones de Etrigan. Pero el demonio se hacía cada vez más fuerte y osado y acabó por liberarlo cuando no tenía más elección. Cosa que no le hizo ni puta gracia a Etrigan.








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