Dios ha muerto, y su cadáver flota a la deriva en alta mar. El Vaticano (como no), se hace responsable del asunto y emprende la faraónica misión de transportar el cuerpo de más de 3 kilómetros de largo, hasta Svalbard en el Polo Norte (hogar de los osos acorazados…, uy perdón que ese es otro libro), para criogenizarlo y mantenerlo allí por lo que pueda pasar. El problema es que el cuerpo se está descomponiendo y al Vaticano le preocupa no llegar a tiempo y que todas las neuronas del Creador mueran.
Para tan singular viaje, contratan los servicios de Anthony Van Horn, un ex marino traumatizado desde que hizo encallar su petrolero vertiendo al mar toneladas de petróleo en la costa de Brasil, y al padre Thomas un clérigo bastante liberal para una misión como esta. En realidad quien contrata a los dos protagonistas no es el Vaticano, sino dos de los mismísimos arcángeles, que pretenden dar un fin digno a su señor.
En un viaje bastante accidentado, el petrolero que debe transportar el cadáver da con su objetivo, y empieza el lento peregrinaje hacia las frías aguas del norte. Si todo quedara aquí, el viaje seria fácil, pero entonces entra en escena Cassie, un miembro destacado de la Liga de la Ilustración (organización que defiende causas como el feminismo, la ciencia en detrimento de la religión, etc) que ha sido recogida accidentalmente por el petrolero al hundirse su pequeño barco. Cassie, consigue enviar un mensaje a sus compañeros en tierra indicando su situación y sin pensarlo dos veces, la Liga de la Ilustración se pone a trabajar para que la misión divina no se lleva a cabo (la confirmación de un Dios masculino, tiraría por tierra décadas de luchas por los derechos de las mujeres y pondría de manifiesto totalmente la supremacía del hombre).
El caso es que la Liga, contrata los servicios de una empresa encargada de realizar recreaciones de las míticas batallas de la segunda guerra mundial, para que bombardeen el cadáver y lo hundan en el océano.
No cuento más, para no destripar el libro y que así podáis leerlo tranquilos, tan sólo decir que Remolcando a Jehová es la primera parte de la Altísima Trilogía ideada por James Morrow, aunque la verdad es que no sé muy bien si se acabará haciendo, por que la edición que tengo yo del libro es del 2001 y todavía no hay noticias de las siguientes partes.
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