Coraline
Este es el segundo libro de Neil Gaiman (Los libros de la magia, 1602, Objetos frágiles…) que hacen cómic. Si el primero (Neverwhere) me lo compré porque la adaptación corría a cargo de Mike Carey (Lucifer), éste lo cogí porque tanto los textos como los dibujos eran obra de P. Craig Russell. No me decepcionaron ninguno de los dos, y aunque evidentemente no son el libro, tienen bastantes cosillas que hacen que valga la pena leerselos.
En el caso de Coraline, como hace bastante que me leí el libro, no me encabroné pensando lo típico de: “esto en el libro no es así”, o “por qué habrán quitado tal cosa”, así que fue una lectura bastante entretenida, con una gran historia y unos dibujos que a mi me gustan mucho. Russell, igual que Moebius son unos tíos que me encantan, porque aunque no hacen unos dibujos preciosistas, y pasan del virtuosismo en los detalles, consiguen plasmar una esencia futurista cuando es la ocasión, evocadora cuando se requiere y casi siempre onírica. Me recuerdan mucho a los cuadros estos que hace la gente con unos botes de spray, en los que se ven unos paisajes galácticos, con pirámides y elementos extraños y al fondo, una ciudad misteriosa que surge de las brumas, y que es completamente enigmática y hace que te entren ganas de saber quién o qué vive allí. Este es un estilo que encaja perfectamente con una historia como Coraline.




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