Pyongyang. Forastero en tierra extraña
En Pyongyang, su obra de mayor éxito hasta la fecha, el dibujante Guy Delisle narra en primera persona su estancia, durante dos meses, en la capital de Corea del Norte, como director de animación de una producción Francesa en el SEK (Scientific Educational Korea). Con su trazo sencillo y directo nos descubre la realidad de un régimen totalitario que se cimenta en el culto a la personalidad de su líder y al cual elevan a categoría de Dios. Ya en un primer momento el choque cultural es palpable y violento. Desde su llegada al país, a un aeropuerto sin luz eléctrica en su interior, nos cuenta las pequeñas cosas del día a día de un forastero en tierra extraña, en una tierra tan extraña que parece ficción, pero que han de sufrir miles de norcoreanos durante su vida. Una realidad que desafía la lógica y la razón, donde el hambre hace estragos y cualquier comentario te puede llevar a la cárcel o a la muerte, junto a tu familia. En semejante ambiente Delisle deconstruye con sus mordaces observaciones la sociedad del país siempre sin perder el sentido del humor que contrasta con el contexto en el que se encuentra. Con fina ironía te lleva de la mano en una lectura sorprendéntemente amena y que enseña más sobre Corea del Norte que muchos sesudos volúmenes sobre el tema, y lo hace a través de las más que surrealistas situaciones en las que se ve envuelto. Por ejemplo, en todas las habitaciones del país hay un retrato colgado del líder y todo el mundo lleva un pin con su imagen. Trabajan seis días a la semana y el séptimo se ofrecen a menudo “voluntarios” para ayudar en el campo, pintar puentes o limpiar carreteras. El coche es un lujo que solo tienen los altos mandos militares y los extranjeros. Todo extranjero debe ir siempre acompañado por un traductor. Existen campos de re-educación en los que se calcula pueden tener 200.000 personas. Y mucho más…

Yo empecé leyendo a Quino de muy pequeñito, mi padre tenía la colección de los 



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