Eifelheim
Año 1348. En un pueblecito perdido en medio de la Selva Negra alemana la vida transcurre normalmente hasta que una mañana, una extraña vibración despierta a todos sus habitantes. Pese a ser una mañana despejada muchos aseguran haber visto como un rayo caía sobre un molino y provocaba un pequeño incendio en el bosque. Al ir a comprobar el estado del molinero, el padre Dietrich descubre cuál fue el motivo de aquella sacudida y de aquel rayo. Una nave extraterrestre ha tenido que hacer un aterrizaje de emergencia en medio del bosque.
Los viajeros que el padre Dietrich encuentra junto a lo que el denomina “el extraño navío” son de un aspecto que dista bastante de lo que esta acostumbrado a ver. En un principio llegan a pensar que son turcos (estamos en la edad media y la gente que nacía en un lugar no llegaba a conocer a los de otra raza salvo en rarísimas ocasiones), luego piensan que podrían ser demonios, pero finalmente deciden que son viajeros de una tierra lejana. Al menos eso es lo que piensa el padre Dietrich, por que el resto de aldeanos sigue pensando que son demonios.
Pasan los días y el padre Dietrich se acerca cada vez más a los visitantes sorprendiéndose del comportamiento de estos y sobre todo de sus herramientas: paneles que se iluminan cuando los tocas de una determinada forma y muestran fotografías en un cristal, aparatos que permiten traducir la extraña lengua de los extranjeros a su alemán natal, etc.
Tras establecer contacto más estrecho con ellos, consigue deducir que uno de los circuitos de su navío está dañado y que necesitan hilo de cobre para poder arreglarlo “dando vida” a sus componentes. Mientras consiguen que un artesano manipule el cobre para formar un fino hilo Dietrich tiene la oportunidad de conversar con alguno de los visitantes sobre ciencia (pese a ser un clérigo, es bastante “científico” para la época), filosofía y sobre todo religión, llegando incluso a convertir al cristianismo a alguno de los extraterrestres.
Mientras, en la actualidad, un investigador está tratando de descubrir por que una próspera aldea de la Selva Negra alemana cercana a Friburgo, desapareció de repente de todos los textos y de todos los mapas, cuando por su situación geográfica debería haberse convertido en una gran ciudad al estar en las rutas comerciales entre Suiza y Alemania.
Según palabras de Orson Scott Card, Eifelheim podría llegar a convertirse en la mejor novela del año. No sé si será la mejor, pero si es una de las más originales. Introducir una nave extraterrestre en la edad media, donde las supersticiones, la peste y la religión tienen una gran importancia, da mucho juego, y Michel Flynn (el autor del libro) lo sabe explotar muy bien. Resulta curioso ver como se enfrenta el padre Dietrich a los extraños visitantes, intentando explicarse siempre de una manera más o menos racional todos los instrumentos de estos (los ordenadores, microscopios, auriculares, etc) sin dejar a un lado su vocación religiosa.
Eifelheim, es un libro bastante entretenido si miramos sólo la parte que se desarrolla en el siglo XIV. La parte que se desarrolla en la actualidad (afortunadamente es más corta) me ha parecido bastante simplona y pesada. Por momentos alguien podría llegar a perderse con tecnicismos físicos que los protagonistas no paran de utilizar, así como términos en latín y alemán que no están traducidos y te quedas sin saber que son. Pese a esto, como ya digo, es un libro entretenido
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“Dietrich tiene la oportunidad de conversar con alguno de los visitantes (…), llegando incluso a convertir al cristianismo a alguno de los extraterrestres.”
Jajajaja que grande el tal Dietrich !!
“Dietrich tiene la oportunidad de conversar con alguno de los visitantes (…), llegando incluso a convertir al cristianismo a alguno de los extraterrestres.”
Jajajaja que grande el tal Dietrich !!