El agujero del Infierno 

Inglaterra, siglo XVII. El país se encuentra dividido por numerosas guerras. La acción nos sitúa en la región de Deeping Hold, un lugar apartado de todo y que está rodeado de marismas, fango y un misterioso agujero que parece no tener fin.

Entre el fango y el lodo de Deeping Hold se cuenta una antigua leyenda que dice que cuando el Conde de Deeping venda su alma al diablo, lo que habita el agujero le robará su cuerpo y alma. Es por esto, por el extraño comportamiento del conde, por lo que su primo, un joven puritano se desplaza hasta el castillo para hacerle entrar en razón y para que deje de masacrar a los pueblos de los alrededores.

El problema es que una vez en el castillo, todos son prisioneros de una extraña presencia que parece surgir del agujero y está empeñada en acabar con ellos.

Esta novela encantará a los seguidores de Lovecraft, Hodgson y el resto de autores que en su obra trataron el tema de horror sobrenatural y el terror gótico. A pesar de ser la única obra de ficción de Adrian Ross, El agujero del infierno, de 1914, está considerada por los aficionados y especialistas como una de las obras cumbres de la literatura de «terror sobrenatural»  y es precisamente el hecho de ser autor de una sola obra de terror lo que explica que haya permanecido oculta para el gran público hasta que Ramsey Campbell la rescató del olvido.

Esa extraña presencia que en todo momento amenaza a los protagonistas puede recordar a las extrañas criaturas creadas por los autores citados anteriormente, pero a diferencia de estos, Ross no se centra tanto en las descripciones, punto negativo para mí, porque creo que si se hubiera explotado más la descripción de todo los que rodea al castillo y al agujero, la novela habría ganado unos puntos extra. Aun así una novela bastante buena.

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