El símbolo perdido
Dan Brown es querido y odiado por partes iguales (bueno, posiblemente sea más odiado que querido) a causa de sus libros, pero una cosa hay que ponerle a su favor y es que los hace muy entretenidos. El autor de El código Da vinci y Ángeles y Demonios continúa la historia de Robert Langdon en su nuevo libro: El símbolo perdido. ¿Y qué nos podemos encontrar? Pues más de lo mismo: Enigmas, curiosidades históricas, secretos ocultos y demás contado con su habitual estilo que no deja ni un minuto de respiro entre capítulo y capítulo.
En esta ocasión la acción se desarrolla en Washington, donde un buen amigo del pobre Robert solicita su ayuda para dar una conferencia. Cuando llega ahi, Robert se da cuenta de que ha sido engañado. Su amigo ha sido raptado por un psicópata que busca uno de los mayores secretos de la humanidad y necesita las dotes de Langdon para encontrarlo.
Como ya he dicho, la historia te envuelve y te atrapa nada más comenzar. Se usa una narración rápida alternando los puntos de vista entre los protagonistas, lo que a veces le da ese toque holliwoodiano de película de detectives que mola. Obviamente, la película no tardará en salir. La acción, como ocurrió en Ángeles y Demonios, sucede en una sola noche en la que el pobrecito Langdon, acompañado esta vez de la hermana de su amigo (es q no se tira a ninguna el jodio!) deberá ir desentrañando numerosos acertijos masónicos.
Y es que si en sus anteriores libros el señor Brown dejaba no en muy buen lugar a la iglesia católica, esta vez se mete de lleno en el mundo de los masones. Eso sí, estos le deben de caer mejor, ya que no se ceba con ellos como lo hizo con los curas.
Mención especial hacia la figura de Mal’akh, el malo de la peli digo del libro. Un tipo musculoso y enorme con todo su cuerpo tatuado (salvo la coronilla) que se las hace pasar putas a todos los demás. Mas majo…
Pues eso, que el libro, si te gustó sus anteriores libros, te gustará porque es identico. Y sino, pues no lo leas.



