Funny games
Inquietante. Esa sería la palabra que mejor definiría este peliculón que fuí a ver sin muchas esperanzas y que consiguió sorprenderme gratamente. Poco sabía de ella. Tan sólo había oido que iba de unos jovenes que se meten en la casa de una familia y se las hacen pasas putas. Y no me equivocaba, pero Michael Haneke consigue hacer de esta historia con un guión bastante simple a primera vista una de las películas más… estresantes del 2008.
La historia, como he dicho, es sencilla: Una familia, intrepetada por Tim Roth (al que hemos visto hace poco en Hulk), Naomi Watts y el joven Devon GearHart, llega a su casita de verano junto a un lago a pasar las vacaciones. A su llegada ven a sus vecinos, que están acompañados por dos jovenes vestidos de blanco y que parecen estar pasando las vacaciones con ellos. Pese a que se extrañan del comportamiento algo raro de sus vecinos, no le dan mucha importancia y siguen adelante. Al rato, mientras el padre y el hijo están preparando la barca en el muelle de la casa (cacho casa, por cierto), uno de los dos jovenes de blanco se presenta en la casa pidendole a la madre 4 huevos. Poco puede sospechar la pobre mujer la pesadilla que se le viene encima a su familia.
Y es que los dos actores que interpretan a los jovenzuelos, Michael Pitt (hermano de Brad) y Brady Corbet, lo bordan. Consiguen que les odiemos desde el primer momento, cuando aún no han hecho nada malo. En la escena de los jodios huevos te dan unas ganas de darles 4 leches que paque paque… 1 2 3… 4 5 6… Suspiro… Bien, ya me he calmado. Prosigo.
Hay que hacerle un monumento al director y guionista, Michael Haneke. Su particular forma de filmar me sorprendió gratamente. Es, posiblemente, una de las pelis más violentas de este año, pero, sorprendentemente no hay ninguna escena en la que se vea violencia. Se intuye violencia, se oye violencia, se huele violencia, pero no se ve nada (bueno, casi nada). Consigue que el espectador entrecierre los ojos sin tener que enseñar hostias ni sangre ni ná de ná. Juega con el espectador.

Y es que, como indica el título, la peli no es más que un juego. Haneke juega con los sentimientos del espectador, le da esperanzas para luego arrebatarselas de una forma absurda, pero mazo de cruel (me refiero a la escena del mando). En algunos momentos, el hermano psicópata de Brad Pitt incluso habla con el espectador. Esas partes son las más inquietantes de todas.
Como curiosidad hay que decir que Funny Games es un remake, exactamente identico (mismas tomas) de una peli del mismo director de 1997, Funny Games. Y es que, como dijo Haneke, si la peli salió perfecta, para qué cambiarla?
Así pues, queridos mios, si quereis pasar un mal trago, si quereis tener tema de conversación para rato (hacía mucho que no se me quedaba tanto tiempo una peli en la cabeza), si quereis ver una pequeña obra de arte, id a verla. Fin.
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Películas como esta me dejan una sensación rara. Estoy acostumbrado a ver cine bastante violento, pero este tipo de violencia que le podría pasar a cualquiera, me pone bastante tenso.
Para un servidor, es una de las mejores películas de lo que llevamos de año, y si no hubieran metido la escena del mando a distancia (que no me gustó nada), sería posiblemente la mejor
Películas como esta me dejan una sensación rara. Estoy acostumbrado a ver cine bastante violento, pero este tipo de violencia que le podría pasar a cualquiera, me pone bastante tenso.
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[...] Babluani, director de la versión original, que no se si intentando emular a Michael Haneke y su Funny Games, ha decidido rodar nuevamente la peli con toque “americano”. Lo dicho, no es una [...]
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