Jun 15 2008
Hasta que llegó su hora
Un hombre callado y misterioso al que apodan “Armónica” (Charles Bronson) llega a Sweetwater buscando a Frank (Henry Fonda), para ajustar cuentas pendientes desde hace mucho tiempo. En su camino al pueblo se cruza con Cheyenne (Jason Robards), un forajido que acaba de escapar de los federales y que va a reunirse con su banda, y con Jill McBain (Claudia Cardinale), que viene desde Nueva Orleans a vivir con su marido que tiene unos terrenos cerca del pueblo. Cuando la hermosa Jill llega a casa de su marido se encuentra con la terrible escena de su cadaver y el de sus tres hijos. Las pruebas apuntan a que ha sido obra de Cheyenne y su banda. Perseguido por un delito que no ha cometido Cheyenne visita a la viuda de McBain para aclarar las cosas. Es un forajido pero jamás matarÃa a un niño. El verdadero culpable es Frank y sus hombres, quienes trabajan para Morton (Gabriele Ferzetti) un adinerado hombre de negocios que está ampliando el ferrocarril. Pero las vias pasaran por los terrenos de McBain por lo cual manda a Frank a extorisonar y asustar a la familia. Pero este comete el error de matarlos a todos. Ahora Frank es perseguido por Cheyenne y “Armónica”, cada uno con sus motivos personales. Mientras Frank trata de quedarse con los suculentos terrenos de los McBain.
Rodada en 1968 y con casi 3 horas de duración es uno de los grandes westerns del cine y en particular de su director, Sergio Leone, que ya antes con la TrilogÃa del dolar (”La muerte tenia un precio”, “Por un puñado de dolares” y “El bueno, el feo y el malo”) redefinió el concepto del western. La que nos ocupa hoy es una historia que homenajea a muchas de las grandes producciones del western clásico, con directas alusiones a ellas, y con todos los elementos clásicos del género, pero pasados por el filtro de Leone. Una historia pensada por el propio Leone junto a Dario Argento y Bernardo Bertolucci, acompañada de la impresionante (y nada común en el genero hasta la llegada de Leone) música de Ennio Morricone, grande entre los grandes de la composición de bandas sonoras.
Empezamos con una secuencia de 13 minutos, sin apenas dialogos, en la que vemos como llegan tres hombres armados, con largos guardapolvos raidos y sucios, a un solitario apeadero. Esperan
la llegada de “Armónica”, para matarle. Los personajes lo dicen todo con sus gestos y miradas, y el resto Leone con la camara. Es impresionante la tensión que crea durante 10 minutos en los que esperan la llegada del tren. Y ya el momento en que aparece Charles Bronson, simplemente de genio (la imagen de al lado recoge ese instante). Lo que siempre me llamó la atención de los westerns son lo duros que intentan ser todos los hombres. Aquà no podÃan ser menos, si no más. Duros de verdad y no mariquitas como Rambo o Cobra. Dialogo memorable en esta secuencia (hay muchos más a lo largo de la cinta).
- Armónica: ¿Hay un caballo para m�
- Pistolero (Rie mientras mira a los 3 caballos en los que han venido): Parece que hay un caballo de menos.
- Armónica (negando muy lentamente con la cabeza): Yo dirÃa que sobran dos.
- Las risas se silencian.
Pero esto es solo el principio y nos quedan por delante casi 3 horas de metraje!!!. Luego nos regala el momento de la matanza de los McBain y la aparición de Frank y sus hombres. De auténtico maestro. Plano fijo sobre arbustos cubriendo el paisaje, el viento levantando remolinos de arena y de repente de detras de uno de los arbustos aparece un hombre, luego otro más, luego otro y otro. Al fondo vemos como se aproxima una figura que se acerca a los hombres y los 5 avanzan con sus guardapolvos agitandose por el
viento, con largos rifles en la mano. Todo eso con Morricone de fondo. Que pulso para filmar eso. Qué maestrÃa. Que puto amo. Y asà toda la pelÃcula llena de grandes momentos. Sobre Claudia Cardinale en esta pelÃcula leà una vez que “nunca el sudor fue tan erótico”. No puedo terminar sin recordar el duelo final entre Frank y “Armónica”, donde se rebela la identidad de este último. Épico enfrentamiento en todos los sentidos.
A pesar de que tiene buenos diálogos gran parte de la pelÃcula carece de ellos contandola con la música como personaje, la camara y los gestos y miradas de los protagonistas, componiendo planos que hasta entonces no se habÃan utilizado.
Es imposible transimitir con palabras la grandeza de “Hasta que llegó su hora”. Hay que verla.



A mi es que las de vaqueros… ni fu ni fa… Eso sÃ, seguro que hay un malo con escopeta subido a un tejado y le pegan un tiro y cae.
Por supuesto. Eso ocurre en otra escena memorable al final. Que gran pelicula.
Las mejores pelÃculas de vaqueros son en las que sale un malo con una escopeta subido a un tejado, le pegan un tiro y no cae.
Dicen los que entienden que igual de buenas que las pelis, son algunos libros de westerns. Yo no he tenido el gusto de leer ninguno, pero si alguien puede opinar…:D
Mi padre se ha comprado la coleccion completa de Hazañas del Oeste (y las bélicas tb) que procederé a leer en breve y a poner reseña.