Haxän, la brujería a través de los tiempos
Se trata de una película muda rodada entre 1919 y 1921 a modo de documental y estructurada en siete capítulos a lo largo de los cuales su director, el danes Benjamin Christensen, explora la figura de las brujas durante la dura época de la caza en la que mujeres inocentes eran capturadas y ejecutadas por la ignorancia y el miedo imperantes, además de por la inestimable ayuda de la Inquisición. De capítulo en capítulo nos llevan de la Edad Media hasta nuestra época trazando un puente entre las mujeres vistas como brujas en esos tiempos y las que serían tomadas por tales en la actualidad.
El primer capítulo es un estudió sobre la visión que se tenía de las brujas, su comportamiento, su sistema social, sus artes negras y demás curiosidades (como esa que decía que para demostrar su apoyo a Satán tenían que besarle el trasero, literalmente) que por aquél entonces aterrorizaban a la población, así como un vistazo al concepto que se tenía en la época del sistema solar y del Infierno (bastante curioso, por cierto) apoyado con dibujos y grabados que escenificaban aquella vida y algunas maquetas creadas para un mejor entendimiento de lo que se explica.
El segundo capítulo Christensen escenifica con actores situaciones relacionadas con la superstición y las
creencias sobre la brujería. Estas incluyen rituales paganos (con algunos momentos explícitamente sexuales, como Satán dándole ahí a la zambomba), aquelarres, mujeres que acuden a ellas para comprar pociones de amor, como Satán tienta a las mujeres cuando yacen de noche con sus maridos para alejarlas de ellos y como aterroriza a los monjes, con que sueñan las brujas, como preparan sus pócimas con la sangre de los ahorcados e incluso en uno de los fragmentos se muestra como un par de médicos se hacen en secreto con un cadáver reciente para examinarlo y comprender como funciona el cuerpo humano y son tomados por demonios.
Los capítulos trés a seis narran el tratamiento al que sometía la Inquisición a las mujeres sospechosas de brujería. Mujeres que acusadas por sus vecinos por miedo, venganza o ignorancia acababan confesando ante los inquisidores su condición de brujas tras sufrir terribles torturas. Esto provocaba una cadena de falsas acusaciones (lo que fuera con tal de parar el dolor) que acababan con numerosas mujeres inocentes ejecutadas.
El último capítulo trata de demostrar como la superstición de aquella época es entendida ahora trazando un paralelismo entre el tipo de mujer que era propensa a ser etiquetada como bruja con el tipo de mujer de ahora, mujeres que no están poseidas por demonios si no que sufren enfermedades y desordenes mentales como noctambulismo o cleptomanía y otros comportamientos que se asociaban a posesiones y ahora reconocemos como problemas médicos.
Tras encontrar una copia del Malleus Malleficarum en una librería de Berlín, Christensen pasó los siguientes años recopilando información sobre brujería y la caza de brujas. Todo lo que se muestra en la película se ha sacado de diferentes escritos de la época, ilustraciones e incluso de las transcripciones de los juicios y confesiones de las supuestas brujas. La intención de Christensen fue realizar una película diferente, más allá de una adaptación literaria, convirtiendo a Haxän en la película muda escandinava más cara de la historia y en una pionera en el género documental (junto a Nanook, el esquimal) y referente indispensable para generaciones posteriores.
Videoclip de la canción Black Sabbath del grupo Coven, realizado con escenas de la película
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Ah..los documentales escandinavos. Nos enseñan cosas tan interesantes como que Satán tiene zanahoria y que todos los esquimales se llaman Nanuk.
Ah..los documentales escandinavos. Nos enseñan cosas tan interesantes como que Satán tiene zanahoria y que todos los esquimales se llaman Nanuk.
Pues no tiene mala pinta. Me lo apunto
Pues no tiene mala pinta. Me lo apunto