La habitación de Ámbar
1716. Federico I de Prusia hizo al zar Pedro el Grande el que es probablemente el regalo más valioso de la historia, la habitación ámbar, una descomunal cámara palaciega hecha con paneles de ámbar y decorados en oro. Inmediatamente, la habitación se convirtió en un símbolo ruso, que fue respetado incluso tras la Revolución, y se calificó como “La octava maravilla del mundo”.
Un par de siglos después, en 1941, en plena II Guerra Mundial, los nazis saquearon la ciudad de Leningrado, ahora San Petersburgo, llevándose consigo la habitación Ámbar, para instalarla posteriormente en el castillo de Königsberg, donde Hitler tenía en mente hacer el mayor museo de piezas de arte del mundo.
Debido a los bombardeos que sufrió Alemania durante la guerra, se encargó a la Gestapo que escondiera todas las riquezas alemanas en las minas, lagos y zonas desiertas que se extienden entre Alemania y la actual República Checa, encontrándose entre estas riquezas los paneles que formaban la preciada habitación. Sobre lo que sucedió después, hay varias teorías, se dice que fue descubierta por los aliados y cuando era transportada por mar se hundió, que aun permanece escondida en alguna mina, etc. Haya tenido un destino u otro, es innegable que la habitación ámbar, fue uno de los mayores tesoros que han existido jamás.
Hasta aquí la historia real, ahora vamos con la novela de Steve Berry titulada “La habitación de ámbar”.
Pues bien, partiendo de la historia que he comentado un poco más arriba, la novela nos cuenta como un grupo de personas con unos recursos económicos prácticamente infinitos, se dedican a “rescatar” los antiguos tesoros que por una cosa o por otra fueron robados o desaparecieron. Cada uno de los miembros de este club cuenta con sus recuperadores particulares que no dudan en hacer cualquier cosa para conseguir el tesoro.
Los pasos de dos de estos recuperadores los llevan a Atlanta, siguiendo la pista de un par de testigos que fueron protagonistas de las búsquedas de la habitación que se llevaron a cabo por los nazis y los comunistas, prácticamente al terminar la Segunda Guerra Mundial. Tras obtener la información que necesitan, el viaje les lleva ahora al sur de Alemania, donde varios de estos cazatesoros se enfrentaran por conseguir la habitación, junto con los descendientes de los prisioneros nazis encargados de salvaguardarla y con la justicia europea.
El libro no es que sea nada del otro mundo, pero es de los que enganchan. Muy al estilo de novelas tipo Ángeles y Demonios o El Quinto Día, tenemos ante nosotros un thiller con bastante tufillo cinematográfico, que no aporta mucho, pero al meter el tema de los tesoros nazis, a mí personalmente me atrae más.
3 Comentarios en “La habitación de Ámbar”
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Realmente es un libro que vale la pena leer, emocionante, interesantes, con humor e inteligencia.
Lo recomiendo
Realmente es un libro que vale la pena leer, emocionante, interesantes, con humor e inteligencia.
Lo recomiendo
Hombre, si te gusta leer fantasias no te digo que no. Lo mismo despues acabas leyendo harry potter.