La masa devoradora 

The Blob, que en España tuvo el sugerente título de “La masa devoradora” (y en Mexico el gracioso título de “El manchón voraz”, que bien podria ser el nombre de un luchador de pressing catch), es una simpatica y entretenida película de terror y ciencia ficción, filmada en 1958 por Irvin Yeaworth, con un jovencisimo Steve McQueen de protagonista absoluto. Una apacible noche, en las afueras del pueblo de Phoenixville, Pennsylvania, una estrella fugaz  ilumina la noche cayendo en el bosque. Alertado por el impacto, un anciano de una cabaña proxima se acerca al lugar y descubre un pequeño meteorito en el lugar del crater. Al acercarse este se abre y de su interior surge una mas viscosa y gelatinosa que se le adhiere al brazo. Asustado sale corriendo y cruza la carretera en el momento en que una joven pareja (el personaje de McQueen y su novia) pasa con el coche a punto de atropellarle. Como buenos chicos que son recogen al anciano y lo llevan a la casa del doctor, donde se dan cuenta de que la cosa del brazo crece por momentos. Mientras los jovenes vuelven al lugar a investigar que ha sucedido el buen doctor y su enfermera caen victimas de la masa, que los devora sin dejar rastro de ellos (es asombrosamente absurdo e hipnótico ver como una enorme bola de gelatina que se arrastra a velocidades negativas es capaz de de acorralar, atacar y devorar a la gente). Siendo testigos de la muerte del doctor a su regreso del lugar donde impactó el meteorito, la joven pareja tratarán de avisar al pueblo del peligro que corren y de convencerles de que dicen la verdad.

 

 

Realizada en plena época dorada de la ciencia ficción en Hollywood, The Blob supuso el debut cinematográfico del mítico Steve McQueen (Papillon, Bullit, La huida, La gran evasion, Los 7 magnifico, El coloso en llamas) y se convirtió en un gran exito en los autocines de todo el país debido sobre todo a la popularida que McQueen estaba cosechando en como protagonista en la serie del oeste Wanted: Dead or alive. Desde entonces y hasta hoy es considerada como una de las películas del género referentes de aquella gloriosa época, aquella que en general brilló más por su creatividad que por su calidad, pero que siempre entretenian. Y es que The Blob lo tiene todo para ser un clásico. Por tener tiene hasta reminiscencias (no se si casuales o no) al relato de Lovecraft “El terror surgido del espacio”. Ya desde los creditos iniciales difrutamos de un tema pop de guateque, añadido posteriormente al montaje inicial, llamado “Beware the Blob!“, que con ironia y sarcasmo te avisa de lo malvado que es el monstruo. Tremendamente pegadiza la cancioncita que alcanzó el número 1 en las listas de exito de EEUU.

Tambien nos regalan las retinas con elementos largamente utilizados y parodiados, propios del género, como ese momento romantico del coche descapotable en mitad del bosque, de noche, donde esos jovencitos  tratan de refocilarse con recato mientras contemplan las estrellas justo en el momento en que el peligro asoma; la estampida de publico que huye despavorida de un cine (donde proyectan casualmente peliculas de monstruos que atacan a gente en el cine) porque estan siendo atacadas por un monstruo en el cine; esos dialogos triviales a los que se les imprime un aura de gravedad sobreactuada. Y por supuesto, la inevitable alegoria del comunismo, esta vez con forma de enorme gelatina roja que invade norteamerica con la intencion de absorber personas, de las que se alimenta y se ayuda para crecer, y siempre acechando en secreto y desde las sombras, acabando poco a poco con la vida de honrados e inocentes americanos. No parece afectarle nada excepto la Guerra Fria, digo el frio, que al final es abatido a golpe de extintor de CO2 y abandonado a su suerte en el Artico. Y en medio de todo esto aún hay tiempo para hablar sobre la relación entre los adolescentes y jóvenes, poco cuidadosos de las normas y convenciones sociales, frente al comportamiento hosco y sobrevalorado de los mayores. Se defiende que ser joven no es sinónimo calavera pendenciero y delincuente, y es su arrojo, valentía e intervención la que salva al pueblo.

 

Así es como , una sencilla historia de terror y ciencia ficción, de serie B, se ha convertido con el paso del tiempo en una obra de culto emblemática del género de los años 50, con un guión correcto  que desarrolla el suspense gradualmente, dialogos entrañables por su inocencia, y unos efectos especiales muy artesanales The Blob, como muchas en su época, desborda esa fantasia e ingenio y cautiva por su sencillez. La historia dió lugar a una secuela en 1972, “Beware the Blob!” y un remake en 1988, “El terror no tiene forma”. Y se ha confirmado que Rob Zombie dirigira en breve otro remake. Por cierto, dos curiosidades. En el capítulo de Los Simpsons, “Treehouse of Horro XVII”, hay una parodia de The Blob, en la cual Homer se convierte en una masa gigantesca que consume todo. Desde 1999 en Phoenixville, Pennsylvania, lugar de grabación de la película,  se organiza el Blobfest, un evento que se creo para recaudar fondos y renovar el Colonial Theater (el cine que aparece en el film), donde una de las actividades consiste en recrear la escena en la que Blob ataca y toda la gente huye despavorida del lugar. Se puede ver un video AQUI.

 

Para terminar, que me está quedando pelín largo el artículo, os dejo con la letra y la música del tema que abré la película, escrito por un jovencísimo Burt Bucharach, reconocido compositor ganador de 3 oscars a la Mejor banda Sonora, uno de ellos por la imprescindible “Dos hombres y un destino”.

 

Beware of the blob, it creeps

And leaps and glides and slides

Across the floor

Right through the door

And all around the wall

A splotch, a blotch

Be careful of the blob

(Repetir 3 veces)

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