Las leyes del mar
En el saturado mercado de la fantasía, los libros de Robin Hobb son diamantes en un mar de circonio.
Sin llegar al extremo de las palabras de R.R.Martin, sin duda la saga de Las leyes del mar (The Liveships Traders, en original) es una gran saga de fantasía. Son tres tomos de unas seiscientas páginas, que pese a su tamaño no se hacen pesados de leer en absoluto. Yo esperé a tener los tres y los leí uno detrás de otro.
A grandes rasgos, lo que Hobb nos cuenta es la historia de la familia Vestrit, una familia de mercaderes del Mitonar que tienen la suerte de poseer una nave construida con una madera especial que les permite establecer un vínculo con los miembros de su familia. Hasta tal punto que cuando mueren tres de sus capitanes, el mascarón de proa despierta y conserva los recuerdos de sus familiares.
Ante este planteamiento tan original, yo no recuerdo ningún libro de fantasía en el que los barcos y el mar fueran el telón de fondo, la autora va introduciendo elementos clásicos de fantasía, monstruos marinos, piratas, razas olvidadas, gobernantes despóticos y pequeñas pinceladas de magia que van volviéndose cada vez más importantes a medida que avanza la historia.
Me ha parecido oportuno incluir la cita de Martin al principio del comentario ya que esta saga tiene una cosa en común con la enorme Canción de Hielo y Fuego y que es sin duda el punto fuerte de ambas obras, los personajes. Por muy buena que sea la historia, cuando nos encontramos ante una saga tan extensa el papel de los personajes es fundamental y Hobb consigue dotar a cada uno de los personajes principales de una historia, una personalidad y unas motivaciones que los hacen tremendamente creíbles y atractivos. Como ocurre con todas las buenas historias, a medida que te acercas al final sientes como te va dando pena acabar y no volver a saber qué va a ser de esa gente a la que has estado acompañando durante tantas páginas.
Uno de los pocos puntos negativos que tiene la saga, al menos desde mi punto de vista, es la traducción al castellano. Wizard wood lo traducen como tronconjuro, liveships como naos redivivas e incluso traducen algunos nombres propios como Bingtown que en castellano es Mitonar o Paragon, que traducen como Dechado en los dos primeros libros, pero dejan en original en el tercero (cosa que a mi me confundió bastante).
A los seguidores de la obra de Hobb les resultará familiar la ambientación ya que la historia se desarrolla en el mismo mundo que su anterior novela, La saga del Vatídico.
Los títulos de los libros son:
Aprovecho este post para recordar que existe un libro, recopilación de historias de fantasía que se llama Leyendas. Varios autores escriben historias cortas ambientadas en el universo de sus novelas más famosas. Están Martin, Gaiman, Tad Williams, Orson Scott Card, Silverberg. Aquí Hobb escribe una muy interesante introducción a lo que será Las leyes del mar



