Planet 51
La tan esperada “Planet 51” ya se ha estrenado y lo hace pisando fuerte y por la puerta grande. Siendo una de las más taquilleras en su primer fin de semana en Estados Unidos, esta cinta contenía todas las esperanzas e ilusiones de los profesionales de animación digital en España, después de mediocridades como “El lince perdido” o “Don Quijote”. Y no ha defraudado. Al menos a nivel técnico. La historia nos sitúa en un planeta extraterrestre ambientado en los USA de los años 50, un espejo de aquella sociedad en la que se vive un auge del miedo a lo desconocido, a las amenazas exteriores y a los alienígenas. En esto que aterriza una nave espacial tripulada por un astronauta norteamericano y la pacífica vida de la zona se ve alterada completamente por la presencia del ser de otro mundo. Lem, un joven aficionado a la astronomía, y algunos de sus amigos, se verán sin querer involucrados en la misión de devolver a su nave al astronauta, con media ciudad y el ejercito persiguiéndolos.
Ilion Animation Studios da un primer paso muy importante y pone la primera piedra de lo que esperemos sea una industria competitiva en el campo de la animación digital a nivel mundial. Sin nada que envidiar en ciertos aspectos a grandes superproducciones de Dreamworks o Pixar, el punto fuerte de “Planet 51” es su impecable factura técnica, la ambientación, la puesta en escena y el cuidado que han puesto en los más mínimos detalles de todos los aspectos de la ciudad y la sociedad de este planeta, reflejo fiel, en clave extraterrestre, de la Norteamérica cincuentona.
Juegan con ese intercambio de papeles donde las películas más taquilleras son las de las invasiones de Humaniacos (hordas de extraterrestres que te lavan el cerebro y quieren acabar con la vida en el planeta ) y con todos los tópicos y estereotipos de aquella ciencia-ficción paranoide de la época reflejada en películas como “La guerra de los mundos (1953)”, “La tierra contra los platillos volantes (1956)” o “Los invasores de Marte (1953)”. También muy destacable la excelente animación de los personajes principales, en particular del astronauta Chuck, que derrocha un virtuosismo y una personalidad que en algunos momentos se podría merecer un premio Annie.
El problema llega en cuanto a la historia. Una excelencia técnica que envuelve un guión bastante simple, predecible, facilón e infantil. Con personajes arquetípicos sin desarrollo alguno que van de un lado para otro arrastrados por la vorágine de la acción. Aunque les queda tiempo para la moralina trillada de siempre. Pero es normal. Es la primera película y necesitan recuperar la inversión, y nada mejor para ello que atraer a los niños en masa para entusiasmarlos y que luego se compren todo el merchandising habido y por haber. Esperemos que en el futuro en este aspecto, ahora que han demostrado que saben hacer las cosas muy bien, mejoren un poquito porque a pesar de todo lo bueno que tiene, “Planet 51” es divertida y simpática, sí, pero tan fácil de ver como de olvidar.



