El pescador de Demonios
… Y Dios creó al hombre…, y se arrepintió en ese mismo momento, porque Adán resultó ser un quejica que protestaba por todo: qué calor hace, qué fría está el agua de ese río, la cosa que me cuelga entre las piernas no sirve para nada, etc, etc.
Tantas protestas, unidas a las del resto de animales que poblaban el Edén, que por cierto tampoco soportaban a Adán, provocaron que Dios creara a Eva con la intención de que le hiciera compañía y así él poder despreocuparse de tanta queja. Pero resultó que Eva fue la criatura más bella que jamás se ha conocido y todos sin excepción (animales, ángeles, arcángeles, etc.) se enamoraron perdidamente de ella desde el momento que la vieron. Caso especial merece Lucifer, que justo estaba de visita en el Edén cuando Eva apareció y desde ese momento se convirtió en su mayor obsesión (de hecho casi en la única).
Pasados 2000 años, las huestes del Infierno están a punto de soltar a La Bestia y provocar el Apocalipsis (o eso al menos es lo que pretende Lucifer pese al escepticismo de Belial), pero en ese instante aparecen en el Infierno San Pedro y San Jorge (genial personaje por cierto) para pedir al demonio que cancele la Gran Guerra porque si se lleba a cabo, habrá un impresionante ascenso de población en el cielo, y claro, a nadie le gusta vivir en un recinto tan reducido compartiendo casa y cubierto con un montón de humanos tan quejicas como lo fue Adán. Además, por medio de todo esto sigue estando presente la eterna obsesión de Lucifer por Eva y la tergiversada historia de cómo este acabó en el Infierno, lo que hará que el viaje de los dos santos no sea todo lo fácil que ellos podrían pensar.





Una vez más el señor 




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