Tags: ovejas

Oveja mansa 

oveja-mansaOveja mansa nos cuenta la historia de Sandra Foster, una socióloga que está inmersa en una investigación sobre las modas. En concreto está intentando averiguar cuál fue el origen de la moda femenina que proliferó en los años 20-30 de llevar el pelo corto. Un día mientras trabaja, Flip, la encargada del correo de su empresa (y en mi opinión la verdadera protagonista de la novela) entrega a Sandra por error un paquete destinado a otra científica.

Cuando Sandra va a entregar el paquete a su legítima dueña, se encuentra por casualidad con el doctor Bennett O’Reilly, un especialista en teoría del caos que esta llevando a cabo un estudio sobre la conducta de un grupo de monos. Tras una serie de equívocos, algunos cafés, un poco de cinta aislante y un par de peticiones para dejar de fumar en el edificio, ambos acaban trabajando juntos en un experimento estudiando el comportamiento de un grupo de ovejas. ¿Qué otro animal podría ilustrar mejor la teoría del caos y la mentalidad de rebaño que tan a menudo caracteriza la conducta humano y su aceptación de las modas?

Con esta novela, Connie Willis se aleja un poco de la ciencia ficción que tantos premios le ha hecho ganar (Hugo, Nébula y Locus entre otros), para presentarnos una novela bastante amena, llena de equívocos y con situaciones graciosillas. No es nada del otro mundo, pero es bastante entretenida y se lee rápido. Además, al principio de cada capítulo, la autora nos cuenta modas que ha triunfado a lo largo de la historia, el hula hop, el pelo planchado o los zapatos con punta retorcida (que llevaron a ser tan grandes, que para que las personas no se los pisaran, ataban las puntas a las rodillas con una cadenita).

Ovejas asesinas 

OvejasNueva Zelanda. Tierra de hobbits, elfos y ovejas. Hace un tiempo leí que más del 40% de las emisiones de metano que se producen allí tienen como responsables a las flatulencias de sus animales (vacas, ovejas, etc). Esto, aparte de curioso, es útil saberlo al ver la película que nos ocupa y en concreto su final.

Ovejas Asesinas (Black Sheep) nos cuenta la historia de Kevin, un joven que regresa a su pueblo natal después de 15 años de haberse machado de allí. Durante este tiempo, Kevin ha estado de psiquiatra en psiquiatra intentando curar el miedo que tiene desde pequeño a las ovejas. En realidad el trauma viene desde que se hermano Angus despellejó a su ovejita y utilizó su piel para asustar al pobre Kevin.
El caso es que ahora el hermano despellejador es el propietario de la prospera granja de ovejas familiar. Kevin tan sólo quiere ir allí, recoger la parte de las ganancias que le corresponde y volver a la ciudad.
Paralelamente, un par de activistas pro-derechos de los animales se cuelan en la granja y roban un frasco con un extraño embrión de oveja en su interior. Entre unas cosas y otras el frasco se rompe y el embrión escapa, mordiendo a una inocente ovejita que pasaba por allí. Desde este momento y como en las típicas pelis de zombies/infectados, los bichos sedientos de sangre se multiplican.

Ovejas Asesinas es lo que sería una peli de zombies pero con animales, recordándonos por momentos a fragmentos de la mítica Braindead (sobre todo en los momentos de casquería). No es una película para tirar cohetes, pero puede divertir un rato.
Como curiosidad para los amantes de Los Simpson decir que hay una escena que les hará gracia (a mí me la hizo), en la que una oveja atraviesa con la cabeza una puerta de madera y se pone a resoplar con los ojos desorbitados. Sólo le falta decir: “Tomaaacoooooooo!!”