Ultimatum a la Tierra (1951)
Probablemente la película de ciencia ficción más famosa y recordada de la historia, dirigida por el maestro Robert Wise y que supuso una visión totalmente nueva del género de la época. La historia empieza con la aparición de un platillo volante e la atmósfera terrestre que viaja a gran velocidad sobre el planeta y se dirige a Estados Unidos. La noticia se extiende como la pólvora por todo el mundo, acogida con temor y recelo mientras la nave aterriza en mitad de Washington D. C. Con gran presteza el ejercito establece un perímetro alrededor suya con soldados, tanques y demás artillería. Del interior surge Klaatu (Michael Rennie), un extraterrestre con apariencia humana quién, a pesar de sus primera palabras (“Venimos a visitaros en son de paz y buena voluntad”), acaba tiroteado y herido. Ya en la enfermería del ejercito y muestra su deseo de hablar ante representantes de todas las naciones para exponerles las razones de su visita. El gobierno, reacio al principio, accede a a una reunión pero las tensas relaciones políticas internacionales del momento lo hacen imposible. A pesar de todo Klaatu se muestra intransigente y se niega a hablar con nadie en particular cuando la Tierra corre un peligro que abarca a todos sus habitantes. Confundido y exasperado por la situación decide escapar del hospital para relacionarse con la gente con el pueblo y familiarizarse con las causas de esa extraña e irracional actitud de miedo y tensión entre los países. Es entonces cuando el miedo y la desconfianza invaden al ejercito y comienzan la caza del extraterrestre.
La película hay que entenderla cuando se realizó, en el contexto de los primeros años de la Guerra Fría y la era atómica, con una America paranoica y atemorizada por la amenaza comunista. Un miedo que alimentaba el gobierno y crecía en las ciudadanos. En estos años Hollywood se impuso la obligación de prevenir a los americanos del peligro que representaban los rojos para ellos y el mundo y se dedicaron a realizar películas sin parar con este fin (mientras por otro lado se dedicaban a cazar a supuestos
simpatizantes comunistas entre sus estrellas y directores). Entre tanta basura panfletaria y exaltación democratica sale “Ultimatum a la Tierra”, que se aprovecha de la situación para advertir y recordar lo estupido de todo aquello, un mensaje antibelicista que antepone la razón y la lógica frente al miedo y la ignorancia. Y lo hace sin concesiones y de manera directa con un monologo memorable y brutal de Klaatu hacia el final o con diálogos como el que sostienen el secretario del presidente y Klaatu:
- No quiero hablar con ninguna nación o grupo de naciones. No quiero mostrar mi colaboración a vuestros celos y suspicacias infantiles.
- Tenga usted paciencia, Klaatu.
- Me impacienta la estupidez. Mi pueblo aprendió a vivir sin ella.
- Temo que el mio aun no haya aprendido.
La película se beneficia de la dirección de Wise con su impecable narración y su manejo ejemplar de la tensión, y del estupendo guión de Edmund H. North, con el intencionado y subliminal (en ocasiones) paralelismo de la figura de Klaatu con la de Cristo. En el diseño de producción colaboró el arquitecto Frank Lloyd Weber para el diseño del platillo. Uno de los temas principales abordados es la posibilidad de una amenaza mundial y la pregunta que dejan caer es si estaremos preparados dejar nuestras rencillas y odios a un lado y trabajar juntos para superar las dificultades de la humanidad. Desde este punto de vista se puede ver como un intento de promover unas Naciones Unidas fuertes y solidas. Años mas tarde Alan Moore usaría esta premisa como parte del argumento de su magistral Watchmen.
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Entre los meritos del film se encuentra el haber recibido en 1952 un Globo de Oro honorífico a la mejor película que promoviera el entendimiento internacional. En 1995 fue incluidaen el catálogo del Registro Nacional de Estados Unidos para la preservación del arte por su significancia histórica y cultural. En 2008 fue votada como la quinta mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos por la American Film Institution y se encuentra entre las 200 mejores películas del siglo XX.
Y por supuesto no podemos olvidar a Gort, el robot de Klaatu de gran poder destructivo capaz de derretir tanques e icono popular, junto a la no menos conocida “Klaatu barada nikto”, una de las más famosas frases de la ciencia ficción según el Robot Hall of Fame (sí, existe). Hasta Bruce Campbell la pronuncia en “El ejercito de las tinieblas”.
Historia completa original de Harry Bates en la que se basa la película (Inglés)
Borrador de una secuela jamás filmada escrito por Ray Bradbury en 1981
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Esto es un offtopic pero el otro día la frase friki del Sacred fue “Klaatu barada nikto”
Esto es un offtopic pero el otro día la frase friki del Sacred fue “Klaatu barada nikto”
[...] caso de la película de 1951, para qué hacer un remake bastante regularcillo de ella. Como vimos en el anterior artículo, Ultimátum a la Tierra (la del 51) es un clásico de la ciencia ficción y supuso algo nuevo para [...]
[...] caso de la película de 1951, para qué hacer un remake bastante regularcillo de ella. Como vimos en el anterior artículo, Ultimátum a la Tierra (la del 51) es un clásico de la ciencia ficción y supuso algo nuevo para [...]